
Salta
Le dicen “la Linda” y tienen razón. En el Valle de Lerma, rodeada de cerros y a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar, la ciudad de Salta resulta un buen punto de partida para los viajeros que buscan recorrer los atractivos de la provincia salteña y de gran parte del Noroeste Argentino. Fundada en 1582 y dueña de una exquisita arquitectura colonial, en la zona antigua, sus calles de veredas angostas conservan construcciones propias del período hispánico, con paredes blancas, muros de adobe, tejas rojas y patios con aljibes.
Los paseos urbanos, que pueden realizarse a pie desde cualquiera de los dos hostels en Salta que te ofrece la red de Hostelling International en esta ciudad, te llevarán por el casco viejo, donde podrás apreciar lugares como el Cabildo, la Catedral y la Plaza 9 de Julio, la iglesia San Francisco y el convento San Bernardo y el Parque San Martín. También es recomendable un paseo en el teleférico al cerro San Bernardo, un balcón natural desde donde –tras alcanzar la cima en un recorrido de casi diez minutos- podrás obtener unas bonitas panorámicas de la ciudad.
Tanto en los alrededores de la capital como en toda la provincia salteña y la región del Noroeste encontrarás paisajes y localidades que cautivan por su historia, su arquitectura, su gente o sus vinos. Algunos imperdibles son la histórica San Lorenzo, una villa veraniega a 10 kilómetros de la ciudad, La Caldera –a 22 km y con muestras arquitectónicas del principios del siglo XIX-, las formas caprichosas que la erosión ha formado en las rocas de la Quebrada de las Conchas, las formaciones rocosas y multicolores de los Valles Calchaquíes, con sus casas de adobe y paja, la ciudad de Cafayate con su famosa Serenata (encuentro folclórico), la arquitectura vallista de Cachi, el dique Cabra Corral con su amplia oferta de turismo aventura, el Parque Nacional El Rey, las calles de piedra y empinadas de Iruya, San Antonio de los Cobres –en el corazón de la Puna y famoso por ser parada del Tren a las Nubes- y Rosario de la Frontera, conocida por sus aguas termales, entre muchos otros lugares. En los albergues juveniles de Salta te ofrecerán toda la información necesaria para realizar paseos y travesías.
La provincia de Salta también tiene su Ruta del Vino, cada vez con mayor protagonismo entre los paseos turísticos, que se dibuja en los caminos de los Valles Calchaquíes, especialmente en Cafayate. El cultivo de la vid fue introducido en la región en 1556 por los jesuitas. La cepa que distingue a los vinos salteños es el torrontés, una variedad traída de España, aunque también se consiguen Cabernet Sauvignon, Malbec, Tannat, Bonarda, Syrah, Barbera y Tempranillo.
Sellos que caracterizan a la provincia de Salta –e influyen en la calidez de sus hostels- son sus peñas folclóricas, el inconfundible sabor de las empanadas salteñas y una mezcla cautivante de tradiciones, fiestas populares, creencias, danzas, artesanías y rituales propios tanto de la cultura indígena como de la hispana. Resultan imperdibles los homenajes a la Pachamama (la Madre Tierra, en agosto), las celebraciones al Señor y la Virgen del Milagro, las fiestas del Carnaval y la cultura del gaucho, personaje característico de estas tierras y que encuentra en Martín Miguel de Güemes, héroe gaucho, su mejor expresión: cada 17 de junio, las agrupaciones gauchas de la provincia le rinden homenaje con desfiles y actos frente a su monumento.
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